6. Utilización de suplementos nutricionales

Son preparados nutricionales que contienen carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Se utilizan para completar la dieta en caso de que sea insuficiente. Existen muchos tipos para cubrir diferentes indicaciones:

  • Hipercalóricos: son los que aportan más calorías. Contienen más de 1,10 kcal/ml.
  • Hipercalóricos: son los que aportan más calorías. Contienen más de 1,10 kcal/ml.
  • Normocalóricos: aportan 0,9 y 1,10 kcal/ml.
  • Normoproteicos: aportan entre un 11 – 18% de proteínas.
  • Con/sin fibra.
  • Fórmulas especiales: son suplementos con una composición de nutrientes determinada que están diseñados para alguna situación específica.

 

También tienen diferentes consistencias:

  • Fórmulas en polvo: se pueden diluir en agua, zumos, lácteos o en cualquier preparación culinaria.
  • Fórmulas líquidas: se presentan en envases de vidrio, plástico o brick. Tienen una gran variedad de sabores y la textura de un batido o de un yogur líquido.
  • Fórmulas de consistencia cremosa: parecidas a las líquidas, pero más densas.

 

Algunos síntomas, como la pérdida de peso y de apetito, problemas de masticación, digestión y mala absorción, hacen que alimentarse sea una tarea difícil.

Estos suplementos ayudan a mantener un correcto estado nutricional, mejorando tu salud y calidad de vida y reduciendo el riesgo de complicaciones.

Deben ser prescritos y supervisados por un especialista en nutrición, que te aconsejará según tus necesidades.

Consejos prácticos:

  • Tómalos lentamente, empleando entre 15 y 30 minutos por unidad, y a pequeños sorbos para favorecer una absorción más lenta y correcta
  • Se recomienda que los tomes fuera de las comidas y evites que sea justo antes de las mismas, para que no pierdas el apetito y no te cueste tomar la comida habitual.
  • Los mejores momentos para tomarlos pueden ser los siguientes: como postre en la comida principal, con la medicación, al despertar (unas 2 horas antes del desayuno), en la merienda o como recena.
  • Se pueden tomar a temperatura ambiente, templados (en el microondas o al baño maría) o fríos (en forma de helados, granizados).
  • Existe una gran variedad de sabores (dulces, salados, neutros), por lo que es aconsejable que elijas el que más te agrade.
  • Puedes modificar su textura: si te gustan más espesos, puede incorporar espesantes; pero si te gustan más ligeros, se pueden mezclar en agua, caldo, zumo o leche.
  • Si te cansas de su sabor, existen pequeños trucos para variarlo, como añadir chocolate, cacao, canela, café soluble, frutas o saborizantes.
  • En algunos casos puedes cocinar con ellos y realizar diferentes tipos de recetas: flanes, puddings, batidos, macedonias.
  • Toma la cantidad que te indique tu terapeuta.
  • Puedes ser flexible: si un día no puedes tomar la cantidad indicada, otro día puedes necesitar algún suplemento más.
  • Si tienes alguna duda o crees que ya no necesitas los suplementos (porque has logrado tu peso habitual o ha mejorado tu estado general y comes más), coméntalo con el profesional encargado de tu seguimiento: él te aconsejará.