7. Atención nutricional en el domicilio

El soporte con nutrición artificial ha adquirido mayor relevancia en los últimos años. De hecho, ha evolucionado desde el simple cuidado de mantenimiento del estado nutricional hasta convertirse en un elemento terapéutico más, con importancia propia por los beneficios potenciales derivados de la intervención nutricional específica que pretende:

  • Mejorar la tolerancia al tratamiento quimioterápico.
  • Prevenir o reducir las complicaciones (mucositis, sepsis, etc.).
  • Mantener las defensas.

Entendemos por nutrición artificial las diferentes formas que disponemos de nutrir a un paciente que no puede comer o que lo hace de forma insuficiente.

La nutrición artificial engloba tanto la nutrición enteral como la nutrición parenteral. La nutrición enteral se define como la administración de preparados especiales (fórmulas de nutrición enteral) que contienen los nutrientes necesarios para asegurar un adecuado estado nutricional, cuando no es posible la alimentación habitual por boca. Estos preparados pueden beberse a pequeños sorbos a lo largo del día, o bien administrarse a través de diferentes tipos de sondas que, introducidas por la nariz o a través de un orificio en el abdomen, depositen el preparado en el estómago o en el intestino.

La nutrición parenteral consiste en administrar los nutrientes directamente a la sangre, tal como llegarían los alimentos cuando se absorben desde el intestino. Su administración requiere que sea colocado un catéter desde el brazo, cuello o tórax, hasta una vena de grueso calibre. A la mayor parte de los pacientes oncohematológicos, antes de recibir los tratamientos de quimioterapia o si precisan un trasplante, se les coloca un catéter de larga duración y grueso calibre a través del cual en muchos casos reciben el soporte con nutrición parenteral.
La nutrición artificial domiciliaria (NAD) ha permitido un avance importante en el abordaje terapéutico de aquellos pacientes que requieren soporte nutricional y no precisan de otras medidas terapéuticas que requieran prolongar su hospitalización.

En el paciente oncohematológico es poco frecuente que precise de la nutrición enteral o parenteral en el domicilio. La selección adecuada del paciente y su entrenamiento en los cuidados necesarios para que los realice en el domicilio con la misma seguridad que en el hospital son básicos para asegurar el éxito de cualquiera de estas dos modalidades de tratamiento nutricional, en caso de que fuera necesario.

Antes de que seas dado de alta, es muy importante que solicites las recomendaciones de alimentación oral específi ca. Si has perdido de peso, puedes beneficiarse de la suplementación oral, al menos durante un tiempo. Coméntalo con tu equipo sanitario.