Papel del trasplante de progenitores hematopoyéticos en la LMC
| Enciclopedia médica - Leucemia Mieloide Crónica |
¿Qué es alo-TPH?
El trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos (alo-TPH) es el único tratamiento con capacidad de curación demostrada de la LMC. Hasta la introducción de los inhibidores de la proteína tirosincinasa era el tratamiento de elección para los pacientes menores de 55 años que tenían un hermano compatible y para los menores de 40 años con un donante no familiar.
En la actualidad, en vista de la elevada capacidad de Imatinib para conseguir respuestas citogenéticas, el alo-TPH no debe realizarse de entrada en ningún caso y se reserva como tratamiento para los pacientes jóvenes que no responden a los inhibidores de tirosincinasa.
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El alo-TPH supone la sustitución de los precursores de las células sanguíneas del paciente por los de un individuo sano compatible con él, generalmente un hermano o, si ello no es posible, un donante no familiar del paciente, el cual se consigue mediante una búsqueda en los registros internacionales. |
En España esta búsqueda se realiza a través del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea). Por otra parte, los precursores se pueden obtener de la médula ósea, de la sangre o de un cordón umbilical.
Procedimiento del trasplante
En el procedimiento del trasplante el paciente recibe quimioterapia a dosis altas o la combinación de quimioterapia y radioterapia.

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El tratamiento de preparación para el trasplante (o régimen de acondicionamiento) tiene tres objetivos fundamentales:
- Eliminar las células leucémicas del paciente.
- Dejar espacio libre en la médula para que las células del donante puedan anidar.
- Provocar una inmunosupresión del paciente para que su sistema in-munológico no rechace las células del donante.
A pesar de que el alo-TPH es de momento el único tratamiento curativo de la LMC, sólo se pueden beneficiar de él un 25-30% de los enfermos, debido a la falta de un donante o por su edad.
¿Qué efectos secundarios tiene el alo-TPH?
Además, el alo-TPH tiene importantes efectos secundarios, tanto a corto como a largo plazo, derivados fundamentalmente de la enfermedad del injerto contra el huésped (EICH). Ésta es una complicación debida a que, si bien donante y receptor son compatibles, no son iguales al cien por cien. Ello hace que un tipo de células que se le transfunden al paciente durante el trasplante, los linfocitos, lo reconozcan como "extraño" y tiendan a atacarlo. Como consecuencia, algunos enfermos presentan graves complicaciones que pueden llevar a la muerte por el trasplante. Sin embargo, aunque la EICH es una complicación grave cuando no responde al tratamiento, su presencia es globalmente beneficiosa, pues reduce el riesgo de recaída de la leucemia.
¿A qué edad se recomienda el alo-TPH?
Si el donante es un familiar:
Existen una serie de factores relacionados con el receptor o con el donante que nos permiten calcular el riesgo del trasplante en un paciente determinado. El trasplante alogénico no se recomienda como primera opción, dado que las respuestas al tratamiento con los inhibidores de tirosinocinasa son muy elevadas y suelen ser duraderas. Una vez el paciente ha recibido tratamiento con un inhibidor de tirosinocinasa, puede considerarse el trasplante alogénico como tratamiento de segunda línea en pacientes con un riesgo relativamente bajo para el procedimiento, en general, en pacientes jóvenes con un donante adecuado (especialmente si éste es un hermano). En el resto (es decir, en aquellos pacientes que no son tan jóvenes pero que por su edad aún se podrían trasplantar) la recomendación es administrar un segundo e incluso un tercer inhibidor de tirosinocinasa y, si la respuesta a éstos no es favorable, asumir entonces el riesgo de realizar un trasplante alogénico.
Si el donante no es un familiar:
En el caso de que el donante no sea un familiar, se desaconseja el trasplante como opción inicial, reservándolo sólo para pacientes que no responden al tratamiento con inhibidores de la tirosincinasa.
Por tanto, en aquellos pacientes en los que no se consigue una respuesta hematológica (normalización de la cifra de leucocitos) o una buena respuesta citogenética con inhibidores de la tirosincinasa y tienen un donante compatible, el alo-TPH es el tratamiento de elección.
También debe indicarse en los enfermos que pierdan la respuesta a los inhibidores de la tirosincinasa o muestran signos de progresión de la enfermedad como, por ejemplo, aumento del número de leucocitos, reaparición de las células Ph-positivas en la médula o aumento progresivo de los datos moleculares de actividad de la enfermedad.
Últimos avances: mini-trasplantes o micro-trasplantes
En un intento de reducir la toxicidad derivada del tratamiento de acondicionamiento para el trasplante, en los últimos años se han desarrollado regímenes de intensidad reducida, los llamados "mini-trasplantes" o "microtrasplantes". Si bien la eficacia a largo plazo de este tipo de trasplantes no está aún demostrada, permitirían aumentar el límite superior de edad para realizar un trasplante en los pacientes que se consideren candidatos a este tratamiento.
El trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos (TASPE)
Consiste en la administración de quimioterapia a dosis altas y la posterior transfusión de los precursores sanguíneos del propio paciente previamente obtenidos, los cuales contienen en la mayor parte de los casos un porcentaje de células con el cromosoma Ph.
TASPE |
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Administración de quimioterapia en dósis altas + Transfusión de los precursores sanguíneos del propio paciente |
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Algunos pacientes consiguen la desaparición de estas células tras el TASPE. Sin embargo, la enfermedad suele acabar progresando, por lo que este tipo de trasplante no cura la LMC.



