Nuestro gran Jorge Crivillés, que empezó a nadar hace ya siete años por sus problemas lumbares, se planteó este reto tras completar la Triple Corona de las aguas abiertas, que la forman el Canal de la Mancha, el de Catalina y la vuelta a la Isla de Manhattan (2014).

Afronta el cruce del Canal de Tsugaru (Japón)

Su próxima prueba será en Japón, y empezó a prepararla en noviembre del año pasado. Después de invertir casi 18 horas en Molokai, con olas de 3 y 4 metros, y donde se tuvo que parar durante una interminable media hora en el agua rodeado por cuatro tiburones, los 16 o 18 grados que espera encontrar en Tsugaru no le arredran. Los 19 kilómetros en línea recta se alargan considerablemente debido a las fuertes corrientes que arrastran a los pocos intrépidos que lo han cruzado a nado, 24 hasta la fecha.

“Si todo fuera bien podría tardar entre 12 y 14 horas, empezando de madrugada”, calcula Crivillés, que se confiesa “muy poco competitivo. Me encanta nadar en solitario, esa introspección, y poniéndote en situación límite”