5. Diagnóstico

En el diagnóstico de la enfermedad es fundamental disponer de una biopsia ganglionar y que sea revisada por un experto patólogo. Lo ideal es la biopsia, siendo más difícil establecer el diagnóstico exclusivamente por una citología. Una vez el diagnóstico histológico ha sido establecido, se debe proceder a un adecuado estudio de extensión de la enfermedad. En él, es importante comen­zar con la historia y exploración clínica, junto con análisis de sangre y de las funciones hepática y renal.

Es importante conocer en qué sitios existe enfermedad antes del tratamiento, la prueba que habitualmente empleamos es la tomografía axial computerizada (TAC), con o sin el complemento de un estudio de PET (tomografía por emisión de positrones) o rastreo con Galio.

Con todos los datos anteriores podremos establecer una situación de exten­sión de la enfermedad y si esta se encuentra en situación avanzada, determinar un número de factores pronósticos.

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